
Frustración, enojo e incapacidad, fueron algunas de las cosas que el viernes por la noche experimenté, ante la pérdida de control de una situación. Llegue a enojarme tanto que por un momento fui tan egoísta y ya no me importó que pasaría después y mucho menos me importó que seria de los demás si yo dejaba todo lo que tenia que hacer. Llegue hasta tal punto de adoptar ideas erróneas del porqué iba a hacer cierto trabajo.
Llegó el domingo y ya me sentía mas tranquila, sentía el respaldo que quizás esperaba. El mismo dia en la tarde mis ideas se habían ordenado un poco, pero para que esto sucediera bastó que Dios pusiera a la personita en el momento correcto. Me alegro que Dios me recordara, asi como dijo la personita enviada: que soy importante pero no esencial.
Vi el lenguaje de Dios en una forma clara, simplemente guardé silencio y abri mi corazón, y ahí estaba Dios hablándome a través de aquella señora que se veía tan segura y llena de fe.
Le agradezco a Dios por haberme hablado a través de la Sra. M.Z.
1 comentario:
Si tenes razon se nos olvida que somos importantes pero no fundamentales a veces, la frustracion y la impaciencia son terribles debmos calmarnos y pensar bien las cosas
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