lunes, 30 de agosto de 2010

No me preguntes...


No me preguntes, porque nosé nada. Y no es que no me importe, simplemente he buscado un espacio en el cual quiero ver dentro de mí y ver en que estoy fallando, que he hecho mal, porque no he podido o al menos no he sido un efecto positivo ante su reacción.

Pareciera que las cosas se pusieron mal cuando empezaba a tener un lugar en un espacio nuevo que conocía poco.

No me tranquiliza un simple “no está haciendo nada mal” cuando las cosas no se ven bien, y es más la impotencia que me mata de no saber y no poder hacer nada. No es parte de mí quedarme estática a ver qué pasa, pero en este momento me he dado cuenta que a veces así tiene que ser, que la solución no está de inmediato, sino más bien darle ese espacio a los pensamientos para que fluyan como el rio que corre hacia el océano, que las emociones emerjan desde lo más profundo de nuestro ser.

Realmente no me había dado cuenta de los días que han pasado, del vacío que se ha hecho más grande en mí, que no puedo dar de la misma forma que recibo, es la primera vez que experimento algo así: estar sujeta al tiempo.

Que todo depende de la fe y la fuerza que pueda tener, entonces me doy cuenta que no he dado lo mejor de mí para él. No quise ir tras su búsqueda, porque creo que necesita encontrarse a si mismo primero, saber qué dirección quiere el corazón que lleve, si en verdad la felicidad que a veces buscamos está donde pensamos, si realmente las personas que están en el camino son las que deberían de estar. A veces es el miedo el que invade el corazón y es lo que no nos permite dar el paso que queremos.

Extraño los detalles, ¿sabe? Como el hecho de ver una sonrisa en su rostro, era la mejor señal que Dios me podía regalar para sentirme viva, sentirme completa, sentir que realmente éramos las piezas correctas. El sentir que éramos una razón para ser la felicidad del otro, era un gran impulso para no sentir tan difícil o cansada la realidad.

Tendré paciencia, porque con este tiempo es lo que más he aprendido; estaré serena porque tengo fe que no he perdido nada aun, reflexionaré y seguiré mirando dentro de mí, examinando en qué estoy fallando

2 comentarios:

Genius dijo...

"El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas....*" William George Ward

Animo, tqm.

Alex Zet dijo...

Paciencia, eso necesito yo tambien, debemos reconocer dos cosas que la gente ni las cosas no van a la velocidad que nosotros o nuestros corazones van, y que debemos dar un paso a la vez y darnbos cuenta de que todo tiene un orden o un proceso que seguir y le universo espero nos guiara pero debemos no ser fuertes, sino maleables, para aprender a dar cada paso que noe lleve mas cerca de nuestros sueños por muy dificil que sea, y lo es

cuidate OK