lunes, 11 de abril de 2011

El reflejo de mi senectud...



Me lavaba las manos en cierta esquina de la iglesia y frente a mi había un espejo, y sin ninguna vanidad vi mi rostro y noté en lo joven que aun soy, lo linda que me veo, y aunque he visto, sentido y probado tantas cosas, poseo cierto brillo que pocos ven; en ese mismo instante se acercó una señora ya con muchas primaveras vividas; y mientras yo estaba frente al espejo, la veía, era un rostro que tenía más vida acumulada, cuantas lágrimas no han de ver caído, cuantas sonrisas había dejado salir de su corazón, cuantas cosas quiso y no quiso ver, cuantas cosa escuchó, y entre esas algunas se fueron y otras se quedaron en su corazón, y pensé entonces: que mi rostro tiene tanto que vivir, que el camino ya comenzó, y que este es desconocido, un camino que aunque me he resistido a seguirlo, tenía que empezar a recorrer.

Y cuando tenga la apariencia como aquella señora, ¿qué pensaré cuando vea mi cara?, ¿habré vivido tanto entonces? O sólo será el simple pasar de los años que la habrá deteriorado.

3 comentarios:

María R. dijo...

Hola Mixi, qué preciosa reflexión, me encantó. Hay un cuento que dice que cada día elegimos cómo queremos que mañana se vean nuestras arrugas: si para abajo, por haber andado el camino tristes y desalentados, o para arriba, por haber vivido y no haber perdido la sonrisa jamás. Las arrugas son inevitables, y son como un mapa de nuestra vida.Hay que vivir cada día como un regalo que puede ser irrepetible. Sólo así el espejo nos devolverá mañana la certeza de no haber pasado por este mundo en vano.

Besos!

Micho dijo...

Mi querida María me encantan tus palabras, me alegra que personas como tu vean diferentes vistas de mis publicaciones, me alegra ver tus comentarios :D

Micho dijo...

Don Vito un gusto que me visite con gusto me doy una vuelta a su blog y de paso lo sigo :D