Reímos, lloramos, sentimos,
soñamos, anhelamos, y como todo ser humano encontramos dificultades en nuestra
vida para seguir adelante, en fin somos psicólogos.
Somos almas que
basamos nuestra profesión en la transformación
del mundo, un mundo bueno no sólo para nosotros, sino un mundo bueno para esta
humanidad. Cuando la gente cree que no hay arreglo para las dificultades,
hacemos el intento de demostrarles que hay más de un camino para poder
descubrir soluciones.
Nos interesa todo
aquello que haga crecer a la persona, hacerle saber que es capaz de hacer y crear cosas maravillosas. Los psicólogos debemos
estar hechos para sacar a la luz las virtudes buenas de los corazones humanos,
sentir en lo profundo de nuestro interior lo que el otro siente, ser humildes y
respetuosos ante el don de la vida, apreciar cada persona y cada momento que
Dios nos regala para formarnos mejor, ser entre colegas una familia, donde la
cooperación prevalezca más que la competitividad.
La psicología debe
de ser una herramienta en la vida del psicólogo para sensibilizar a las masas,
generar una conciencia más colectiva que individual; una herramienta para
generar paz y no egoísmo, aceptado la diversidad y aprendiendo con mucha
humildad.
Feliz día del psicólogo
y psicóloga a todos mis amigos y futuros colegas que disfrutamos la formación de
la profesión; felicidades a los buenos psicólogos que me forman para poder
ejercer con respeto, dignidad y humanidad y a todos los buenos psicólogos que nunca pierden la esperanza de la profesión: cambiar el mundo.

1 comentario:
Interesante postura sobre la colectividad...
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