Cuando a veces
queriendo forzar las cosas para que puedan mejorar, aunque con detalles se
quieran endulzar, aunque el mejor rostro
y las mejoras palabras lo quieran
arreglar, no es posible dicho resultado.
Porque siempre he
tratado de planificar todo, que termino
perdiendo la espontaneidad, pues las palabras se cruzan disimulando que es la
primera vez que hablamos, la brecha se
ha hecho más grande y el frio de las miradas es incomodo.
Pero en un momento
que ya no se espera nada y la esperanza se ve más lejos en el horizonte, un abracito hace que regrese un
par de pasos, no completamente, pero el calor del mismo le hace brotar agua a
mi corazón que fluye en mis ojos.
Un abracito me bastó
para saber que no pierdo el tiempo intentado recuperar el tesoro que perdí.

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