El tiempo se ha dejado
transcurrir sin dificultad alguna, han pasado más de 300 días según el
calendario, pero para mi percepción me siento más alejada de aquel evento que
marcó mi vida. No quiero sin embargo exteriorizar palabras que ya he expuesto con un noble y sincero sentimiento, quiero más
bien expresarle lo que nunca dije porque el amor me cegó hasta el punto de
dejarme ver a mi misma con valor.
Desde el siguiente amanecer al Sí
las cosas nunca fueron lo que realmente se reflejaba, porque a partir de ese
día inició la frialdad y la indiferencia, salvar algo que de repente ya no existía,
jugar el todo por el todo para que a fin de cuentas hizo que no valiera la
pena, cargar día a día con una insensibilidad no justificada porque ni sus palabras eran lo suficientemente valientes
para enfrentarme, asumir siempre que todo era pasajero y que yo era la culpable principal de tan frio
sentimiento hacia a mí, hacer de cuenta y caso que éramos felices para los
demás cuando y apenas me decía Hola.
Fui lo que nunca quise ser, la
tolerancia sobrepaso mis limites porque tuve tanto miedo de la soledad que
decidí seguir con esto hasta que usted escribiera el fin de todo este infierno,
para luego descubrir que mi sinceridad,
mi lealtad, mi fidelidad pero sobre todo mi amor, sólo eran la mezcla perfecta
para montar una escena, “la escena” que todos querían ver, cuando realmente tras
de esta siempre fui la segunda opción.
Por eso de hoy adelante como lo
dije hace unos amaneceres inexistentes: Ya no te amaré para la eternidad, ese será mi castigo y te quedarás en el pasado, en lo que ya no existe y no existirá.

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