Me acuerdo de ese
día en que sentí que los que estaban más cerca de mi, me dieron la espalda por
un error que cometí y me sentí tan frágil, tan vulnerable, que caída en
lágrimas me pregunté a mi misma:¿ Qué
voy a hacer? Y mi único consuelo era que el tiempo pasara, reconocer que el
error fui yo, quitarme mi orgullo y pedir perdón pues tuve miedo a la soledad.
Y debo ser justa y
darle una oportunidad porque a mi me la dieron, porque se que puede crecer en espíritu y
humanidad y que reconocerlo ha sido doloroso pero no imposible, pone de tu
parte, pone tu corazón y verás que la calma vuelve.

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