Se empiezan cuando
menos se espera o cuando ya se advierte, algunas personas cambian otras
permanecen lineales, otras siguen y otras se van y así sucesivamente hasta que
al final de este no sabremos que vamos a
encontrar.
Pero el fin del
camino no es la prioridad, es el camino mismo el que hace que el fin de este
valga la pena o no, el valor está en todo lo que en este se pueda encontrar,
dejamos ir unas cosas para tomar otras, dejamos ciertos defectos para convertirlos
en virtudes, soltamos a ciertas personas para sostenernos de otras.
Un nuevo camino debe
ser recorrido como el último que vayamos a andar, disfrutar todo, desde el
dolor más profundo hasta la felicidad que más pueda llenar.

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