Ante una determinada situación que tenía algún tiempo ya de
estar latente, me vi presionada a dejarla salir a la luz, teniendo en cuenta
que esta decisión ponía demasiado en juego o se perdía todo o se ganaba más.
Hubo un momento en el cual las cosas se quedaron en el aire
y ya no supe qué hacer, la decisión rápidamente se cayó, y le pedí al Señor que
me ayudara, tres días bastaron para que con señales el Señor dijera
que: ¡NO! Y yo, necia, no las quería ver, pero un último detalle bastó
para convencerme, que no es el tiempo del Señor, que yo quería hacer mi
voluntad y no la de Él, y que no hubiera valido la pena arriesgarse cuando todo
lo construido se hubiera perdido.
Agradezco a Dios por regalarme paciencia y sabiduría para tomar una decisión acertada,
y sé que este no es el momento indicado
para esa determinada situación, sé que el
Señor me necesita firme ante un nuevo proyecto y que tengo que saber
esperar y aprender que aún no era el
tiempo según Él.

No hay comentarios:
Publicar un comentario