Debo admitir que hubieron muchas cosas que sinceramente fue inevitable
dejar de ver, entre tantas diré que en un momento fuiste lo que más anhelé, tenés ese espíritu en el cual
me veo reflejada, me encantó tu alegría y cada expresión que haces con tu
rostro, la frescura de tu alma que refrescó mi cansado corazón, sos la compañía
que me complementa cuando me siento incomoda, sos la compañía que me sigue cuando
sólo veo el tiempo pasar, sentí la libertad de ser yo misma sin que me
juzgaras, me reí con toda la libertad. Sin embargo no pretendí cambiar por
mostrarte lo que no soy, porque dejar ver el corazón tal cual es, es la prueba de
sinceridad más grande que puede haber.
He dejado ver las palabras que no quise que supieras, pero
que mi pequeño espacio, aquí hecho letras, me permitió exteriorizar.

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