domingo, 9 de diciembre de 2012

2 años...



En el último día de mi tercer año en la universidad, regresaba después de las 7 de la noche, pensando en todo lo que quería  escribirte, en enviarte la poca energía que tenía en fuerza hecha letras, llegué a casa cansada, con frío, pero quise obviar todo lo que me aquejaba y comencé a escribirte:

“Hola mi vida, yo sé que todo esto  ha sido difícil para usted pero me enorgullezco de la fuerza que ha tenido para enfrentarlo. Ánimo, se que a veces las palabras no pueden hacer mucho, pero son un medio grande para alimentar el alma, darle fuerza al espíritu y animar el corazón, no se rinda mi cielo, todos los que lo amamos tenemos la fe puesta en Dios que hará maravillas con usted y que si ha podido superar circunstancias similares esta no será la excepción. Tenga presente que está siempre en mis oraciones, mis pensamientos pero sobre todo en mi corazón, ...”

jueves, 09 de diciembre de 2010 08:55 p.m.

El párrafo se quedó inconcluso, pues apenas y tenía aire para darme cuenta que ya te habías ido, no supe qué hacer más que llorar y ahogarme en todo el dolor que se apoderó de mí, sentí la necesidad de negarlo, pues fue demasiado para la debilidad que en aquel entonces tenía, no me creí fuerte ni capaz de enfrentar tu partida pues te amaba con toda mi alma.

Ya pasaron dos años, y algunas circunstancias me han permitido ser más fuerte ante tu ausencia, no volví a ver la vida igual después de que te fuiste,  pero puedo asegurarte que ahora no soy la que conociste, soy una persona fuerte y a la vez débil pero no ante las mismas circunstancias de cuando estabas conmigo, he podido enfrentar lo que no creí en aquel entonces, pero sobre todo pude levantarme después de tu partida.

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