Una tarde, un amigo, un lugar de
la vida, y un momento fue necesario para ponerle nombre a todo lo que sentía, a
todo lo que manifestaba en gestos de aversión y poco ánimo, en tristeza
probablemente pero sobre todo a lo que mi parecer era injusto.
Sin embargo el momento de un
descanso llegó, en medio de tanta ocupación, de las exigencias del medio por querer
las cosas a prisa.
Fue una oportunidad para exteriorizar
mi molestia ante determinada situación y que el único medio que había utilizado
era el silencio, redefinir lo que pensaba, lo que sentía, descubrir que en los
pequeños gestos mostraban tanto de nosotros sin que lo supieran.
Pero este descanso es el impulso
para cerrar una etapa de la vida, cerrar el camino de una persona, comenzar a
ver ese aspecto de la vida de una forma diferente, aceptar lo que sentimos pero
no quedárnoslos para el camino, pues la carga puede verse más pesada.
Mañana es un nuevo día y con un
poco más de fortaleza enfrentaré lo que creí fuese difícil.

No hay comentarios:
Publicar un comentario