Fuimos a cenar, pasamos por un café, hablamos un par de temas de la vida, pero sólo regreso
a casa quise comentarle del alguien, y sorprendentemente el también quiso
comentar algo de un alguien. Y ahí descubrimos que experimentamos a un alguien.
¿y qué dijimos respecto a ellos?, pues…
Le comencé diciendo, que hasta
después de tantas cosas reconocí que lo quería y que fui una tonta no haberme
arriesgado más, pero pensándolo bien eso
lo hubiera arruinado todo, pues el centro de todo fue la libertad, de irme y
regresar y saber que todo iba a seguir igual, y suspiré: ¡Ah, como me llenaba
eso! Yo también pienso lo mismo, me
dijo, yo lo he sentido tal cual lo describís, de hablar las cosas más simples del
mundo, de extrañar cuando le escribís de cualquier tontera, esas cosas son las
que decís, que valen más que nada en el mundo.
De poder pedirle un día y una hora
y no tener la predisposición de un no, y le recalqué: “Porque imaginate, quién
te da tiempo un día como ese a esa hora, !!no!!! Eso no tuvo precio, me encantó, ver el tiempo
deslizarse entre nuestras manos, y hacer cosas tan cotidianas, pero como te
digo la libertad fue lo mejor” Y me añadió:
además que siempre va estar ahí, sin que
lo pidas, bueno le dije, estuvo ahí.
Fue increíble que otra persona
sintiera y comprendiera, quién es un alguien en la vida.

1 comentario:
Linda experiencia (:,mejor dicho "memorable"
Publicar un comentario