
Te quiero diferente, porque mi semántica
no logra representarte, y lo que hago no
es definirte, sino mostrar que estás
en cada pensamiento inocente y dulce.
Te quiero diferente, porque cuando miro
a otro lado no cambio de opinión, porque
descanso mi cabeza en tu hombro y
vuelvo a encontrar una razón para empezar.
Te quiero diferente, aunque no lo sepas,
ni logres ver la magia que nos rodea.
Pero te quiero, con mirada o sin mirada,
entrecruzando los brazos sobre mi pecho.
Te quiero diferente, no porque la diferencia
te haga especial, más bien porque lo
especial describe lo que eres para mí:
la niña que me besa sin alcanzar mis labios.
Te quiero diferente, ahora que me gritan
en la calle, sin saber el verdadero motivo
por el cual te abrazo, y confundo la necesidad
de quererte con lo que no es necesario.
Te quiero diferente, cuando vuelan mariposas,
y el tiempo muere si retienes tu risa.
Hoy más que nunca, te quiero diferente,
y deseo con fuerza regresar a tu corazón.
1 comentario:
qué bonito este poema, muy sincero, muy sencillo, pero profundo!
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