lunes, 12 de abril de 2010

Un alto en la vida...


“Y lo único que puedo recordar en este momento son las cosas buenas que con él pasé, cuando me traía cargada camino casa y me contaba historias”

Siempre vivo preocupada por las cosas de ayer, las de hoy y las de mañana. Y en el mayor de los casos poco me he detenido a ver a mi alrededor qué cosas han cambiado, cuáles no están y qué hay de nuevo. Pero cuando un evento como la muerte se presenta, es justo y necesario hacer un “stop” en la vida.

En el párrafo de inicio parafraseaba las palabras de mi prima hacia mi tío, lastimosamente hace una semana falleció. Son estos momentos los que me detienen a reflexionar el valor de las personas, de los esfuerzos, de las cosas, de todo lo que está dentro de mi vida.

Vivimos pensando en lo que queremos de nuestro futuro, de aquello que queremos lograr con alguien, de ejercer nuestro talento ante el mundo, de ser únicos entre los demás. Pero se nos olvida en algunas ocasiones detenernos para ver, qué ha cambiado o que no.

Creo que un acontecimiento como la muerte no debe de ser esa razón para reflexionar, no digo que no deba serlo (porque como mencione, me he detenido por un momento) pero esperar a que de repente llegue una pérdida, es una forma un tanto dolorosa para que la vida nos diga “hey, detenete porfa”. Habrá muchas formas en las que la vida nos diga esto, pero la muerte es la última forma en la que pienso para que nos haga dicho llamado.

Les invito en esta ocasión a hacer una pequeña pausa en su diario vivir, reflexionar y valorar lo que en nuestra vida hay.

1 comentario:

Genius dijo...

A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd...*" Alphonse de Lamartine

Nuestro afan de correr, nos impide caminar y disfrutar del caminar, llegamos a un punto, y prontamente queremos estar en el siguiente, y no es así, debemos también saber disfrutar de ese punto al que llegamos, debemos valorar, lo que a ese momento tenemos, porqué las cosas, todas ellas, también desaparecen, de una u otra forma, y cuando nos damos cuenta, sólo nos queda echarlas de menos, porque ya no están, ni van a estar más, ni van a volver, ni las vamos a reencontrar. Así sucede con la muerte, nunca tenemos conciencia de ella, no nos pasará a nosotros ni a nuestros familiares, y cuando notamos está ahí llamando a la puerta, y obviamente llevandose consigo algo. Somos efimeros, entonces tenemos poco tiempo para disfrutarnos, que estamos esperando...

Consideremos los lirios del campo cuya fragancia es efímera; nosotros somos como ellos, la flor desaparece y se pierde el aroma...*" Christina Rosetti

Bendiciones...